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La Taberna del Gamberro

Ranking definitivo (y totalmente subjetivo) de las consolas más feas de la historia

Cuatro consolas que desafiaron el buen gusto: Atari Jaguar, Intellivision, la torre de Sega y la PS5 original. Un ranking tan injusto como necesario.

Por Tío Pixel17 de junio de 20267 min de lectura
Ranking definitivo (y totalmente subjetivo) de las consolas más feas de la historia

En esta santa casa nos encanta hablar de teraflops, trazado de rayos y tasas de refresco variables. Pero hoy no. Hoy nos ponemos el traje de críticos de arte de mercadillo para analizar lo verdaderamente importante: el plástico que preside el salón.

Porque una consola puede tener un catálogo extraordinario, adelantarse diez años a su tiempo y regalarnos cientos de horas de felicidad. También puede parecer un router que ha sobrevivido a un incendio. Ambas cosas son perfectamente compatibles.

Este ranking no juzga potencia, ventas ni calidad de los juegos. Aquí medimos cuatro delitos muy concretos: proporciones imposibles, materiales sospechosos, incompatibilidad con cualquier mueble fabricado por seres humanos y capacidad para provocar que una visita pregunte: «¿Eso qué es y por qué respira?».

Aviso antes de empezar la pelea: la fealdad es subjetiva. Si tienes una de estas máquinas expuesta en una vitrina, enhorabuena. El amor verdadero consiste precisamente en mirar un aparato espantoso y seguir queriéndolo.

4. Atari Jaguar: la tapa de váter que prometía 64 bits

Atari vendió la Jaguar en 1993 con el lema de los 64 bits, una cifra que sonaba a tecnología alienígena cuando buena parte de la competencia todavía vivía cómodamente en los 16. Su arquitectura interna era bastante más compleja que aquella etiqueta publicitaria, pero hoy no hemos venido a discutir procesadores: hemos venido a contemplar esa carcasa.

Atari Jaguar, lanzada comercialmente en 1993. Fotografía de Bilby, redimensionada para web, bajo licencia CC BY 3.0.
Atari Jaguar, lanzada comercialmente en 1993. Fotografía de Bilby, redimensionada para web, bajo licencia CC BY 3.0.

La Jaguar parece diseñada después de describir por teléfono una nave espacial a una fábrica de sanitarios. Es ancha, baja, redondeada y luce una enorme depresión circular en el centro como si Atari hubiese reservado sitio para una ensaladera que nunca llegó a producir.

Sin embargo, el verdadero crimen estaba conectado por cable. Su mando combinaba una cruceta rígida, tres botones principales y un teclado numérico de doce teclas. Algunos juegos incluían plantillas de plástico para indicar la función de cada número, una solución ingeniosa que también conseguía que jugar pareciera rellenar el formulario de una compañía de seguros.

¿Es la consola más fea de la lista? No. El negro uniforme y el logotipo rojo todavía le conceden cierta dignidad noventera. Pero consola y mando forman una pareja estética capaz de ocupar dos asientos en el autobús.

Índice de delito visual: 7,5/10. Agravante por teclado telefónico; atenuante por tener una personalidad inconfundible.

3. Intellivision: el mueble bar también quería ejecutar videojuegos

La Intellivision nació a finales de los setenta, cuando nadie sabía todavía qué aspecto debía tener una videoconsola. Mattel observó el salón medio de la época —madera oscura, metal dorado, teléfono con cable en espiral— y decidió que la respuesta correcta era meterlo todo en el mismo aparato.

Intellivision de Mattel con uno de sus mandos numéricos. Fotografía de Evan-Amos, redimensionada para web, bajo licencia CC BY-SA 3.0.
Intellivision de Mattel con uno de sus mandos numéricos. Fotografía de Evan-Amos, redimensionada para web, bajo licencia CC BY-SA 3.0.

El resultado parece un minibar de hotel reducido mediante un hechizo. Tiene laterales de imitación de madera, una franja metálica color champán y dos mandos encajados en la propia consola. Cada controlador añade un disco direccional, botones laterales y otro teclado numérico porque durante aquellos años la industria estaba convencida de que todos queríamos jugar con una calculadora.

Hay que reconocerle coherencia histórica. Junto a un televisor de tubo, una lámpara naranja y un cenicero del tamaño de una paellera, la Intellivision no desentonaba: se camuflaba. El problema aparece al colocarla al lado de una pantalla moderna. De pronto parece que alguien ha dejado un contestador automático de 1979 encima del mueble.

También posee un encanto retro que la Jaguar nunca alcanzó. Es fea, sí, pero con esa fealdad honrada de los objetos fabricados antes de que el negro brillante se convirtiera en la solución universal del diseño tecnológico.

Índice de delito visual: 8/10. Culpable de abuso de madera falsa, aunque con derecho a indulto por valor histórico.

2. Mega Drive + Mega-CD + 32X: el Megazord de Sega

Aclaremos primero el expediente, porque la versión anterior de este ranking mezclaba cacharros que nunca formaron esta criatura. El monstruo no se construía con Dreamcast y Saturn, sino colocando una Mega Drive sobre un Mega-CD y encajando el 32X en la ranura de cartuchos.

Mega Drive conectada a Mega-CD y 32X, combinación conocida como la «Tower of Power». Fotografía de Frédéric Bisson, redimensionada para web, bajo licencia CC BY 2.0.
Mega Drive conectada a Mega-CD y 32X, combinación conocida como la «Tower of Power». Fotografía de Frédéric Bisson, redimensionada para web, bajo licencia CC BY 2.0.

Por separado, las piezas tenían cierta lógica. Mega-CD añadía el prometedor futuro del disco óptico y 32X intentaba prolongar la vida de Mega Drive con hardware más potente. Juntas parecían una subestación eléctrica doméstica construida por alguien que cobraba comisión por adaptador de corriente.

La llamada Tower of Power convertía una consola elegante y macarra en un ecosistema vertical de plástico, cables de audio, puentes de vídeo y varias fuentes de alimentación. Insertar un cartucho en la parte superior era el equivalente tecnológico a colocar la última pieza de un kebab que ya no cabe dentro del pan.

Lo más hermoso del desastre es que representa perfectamente una época de Sega. Había ideas, energía y una necesidad casi patológica de lanzar accesorios antes de que el mercado entendiera el anterior. No era una consola: era una cronología empresarial que podías enchufar al televisor.

Índice de delito visual: 9/10. Requiere licencia de obra menor y una regleta eléctrica con seguro de responsabilidad civil.

1. PlayStation 5 original: Drácula diseña un router

Sí, lo digo sin tapujos y con pleno conocimiento de que alguien ya está escribiendo un comentario furioso. La PlayStation 5 original de 2020 es un mamotreto estéticamente indefendible.

PlayStation 5 original con lector y mando DualSense. Fotografía de Howardcorn33, redimensionada para web y publicada bajo licencia CC0.
PlayStation 5 original con lector y mando DualSense. Fotografía de Howardcorn33, redimensionada para web y publicada bajo licencia CC0.

Sus placas blancas se abren por arriba como el cuello de un abrigo de Drácula futurista. En medio queda atrapada una columna de plástico negro brillante que colecciona polvo, huellas y pequeños arañazos mediante algún tipo de magnetismo demoníaco. La versión con lector añade además una protuberancia lateral que rompe la poca simetría que quedaba con la sutileza de una mochila mal cerrada.

El tamaño termina de dictar sentencia. Colocada en vertical parece un edificio corporativo de una película de ciencia ficción barata; tumbada, una carpeta de arquitectura que alguien ha llenado demasiado. Muchos muebles diseñados para consolas sencillamente no estaban preparados para recibirla. No se instala: se recalifica el salón para uso industrial.

Lo curioso es que algunas de sus decisiones tienen sentido. Las cubiertas se pueden retirar, el enorme sistema de refrigeración ayuda a mantener el ruido bajo control y su silueta se reconoce al instante. Es un diseño valiente. El problema es que también se reconoce al instante una sandía cuadrada y eso no significa que quieras colocarla debajo del televisor.

La PS5 ha vendido millones, posee un mando excelente y puede ejecutar juegos espectaculares. Nada de eso impide que parezca un humidificador prémium diseñado para el palacio de un villano.

Índice de delito visual: 10/10. Culpable por tamaño, asimetría y utilización del mueble del salón sin consentimiento.

El veredicto del tribunal del plástico

La PS5 original gana este ranking porque combina tres pecados que rara vez aparecen juntos: es gigantesca, difícil de colocar y visualmente incapaz de pasar desapercibida. La Intellivision puede esconderse detrás de su condición histórica; la Jaguar abraza el negro noventero y la torre de Sega al menos necesita que el usuario construya voluntariamente el monstruo. La PS5 llega así de fábrica y te obliga a reorganizar la casa.

Pero una consola fea no es necesariamente una mala consola. De hecho, todos estos diseños cuentan algo interesante sobre su época: la obsesión por los bits de Atari, el salón de madera de los setenta, la carrera de ampliaciones de Sega y la necesidad moderna de convertir cada lanzamiento en un objeto reconocible desde la estación espacial.

Ahora te toca dictar sentencia. ¿Defiendes el traje de gala de la PS5? ¿Guardarías la Intellivision en un museo o en el armario? ¿Nos hemos dejado fuera algún electrodoméstico especialmente criminal? La barra de la taberna queda abierta.

Créditos de la portada: mando de Atari Jaguar fotografiado por Evan-Amos, obra de dominio público. Las licencias y autores del resto de fotografías aparecen en sus pies de imagen: Atari Jaguar, CC BY 3.0; Intellivision, CC BY-SA 3.0; Mega Drive con Mega-CD y 32X, CC BY 2.0; y PlayStation 5, CC0. Las fotografías fueron redimensionadas y optimizadas para su publicación web.

Escrito por Tío Pixel

Redactor oficial de El Pixel Gamberro. Jugador curtido en mil batallas desde la época de los 8 bits. Odia los parches de día uno, las microtransacciones abusivas y los juegos sin alma. Escribe con la taza de café llena y el mando a mano.

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