Nintendo ha aprovechado el 40.º aniversario de The Legend of Zelda para enseñar por fin en condiciones el regreso de Ocarina of Time. Llegará en exclusiva a Nintendo Switch 2 el 5 de noviembre de 2026 y no será simplemente el mismo juego de Nintendo 64 pasado por la lavadora de la alta resolución.
Hay juegos importantes, juegos históricos y luego está The Legend of Zelda: Ocarina of Time, uno de esos títulos que llevan casi treinta años apareciendo en cualquier conversación sobre los mejores videojuegos de todos los tiempos.
Nintendo lo sabe perfectamente.
Y por eso, en lugar de dejarlo eternamente dentro de Nintendo Switch Online mientras todos fingíamos que jugar a 1998 en una tele de 65 pulgadas era perfectamente razonable, ha decidido reconstruir una de sus vacas sagradas para su nueva consola.
Durante el Nintendo Direct del 40.º aniversario de Zelda, la compañía confirmó la fecha y mostró un proyecto que va bastante más allá del lavado de cara que solemos esconder debajo de la palabra remaster.
Y sí: esta vez Nintendo parece haberse tomado muy en serio aquello de rehacer el juego.
Ocarina of Time vuelve reconstruido desde cero
El Ocarina of Time original apareció en Nintendo 64 en 1998 y no hace falta hacer demasiada arqueología para entender lo que supuso.
El salto de Zelda a las tres dimensiones cambió las reglas de la saga y popularizó soluciones jugables que después copiaría medio planeta. El sistema de fijación de enemigos mediante Z-targeting, el diseño de sus mazmorras, la exploración tridimensional de Hyrule o el uso de la música como herramienta ayudaron a convertirlo en uno de los títulos más influyentes de Nintendo.
No es la primera vez que vuelve: en 2011 recibió Ocarina of Time 3D para Nintendo 3DS. Pero esta nueva versión está, según la propia ficha oficial de Nintendo, construida desde cero para Nintendo Switch 2.
Precisamente por eso tocar Ocarina of Time es una operación delicada.
Cambias demasiado y los puristas aparecen con antorchas.
Cambias demasiado poco y tienes a gente preguntando por qué demonios estás cobrando otra vez por un juego de 1998.
Nintendo parece haber elegido un punto intermedio bastante interesante. La aventura conserva su viaje entre dos épocas, sus mazmorras y su Hyrule clásico, pero estrena gráficos completamente renovados, personajes mucho más expresivos y una presentación acorde con una producción moderna.
Sigue siendo Ocarina of Time.
Solo que ahora nuestros recuerdos de 1998 se parecen bastante más a lo que realmente veremos en pantalla.

Link por fin descubre que tiene piernas y puede saltar
Entre las novedades jugables hay una particularmente curiosa para quienes se sepan Ocarina of Time de memoria: Link podrá saltar y esprintar durante la acción.
Sí.
Después de casi treinta años esperando pacientemente a acercarse a un borde para decidir por su cuenta que quizá sería buena idea despegar los pies del suelo, Link ha descubierto la tecnología del salto voluntario.
Bienvenido al futuro, muchacho.
No es el único cambio. Nintendo habla de controles de movimiento y cámara revisados para que la aventura resulte más natural para quien llegue en 2026 sin tres décadas de memoria muscular. La compañía no ha detallado todavía cada opción ni la asignación exacta de botones, así que conviene no inventarse el manual antes de abrir la caja.
Son cambios aparentemente pequeños, pero pueden tener muchísimo impacto sobre cómo se siente hoy Ocarina of Time.
Porque una cosa es conservar un clásico y otra obligarnos a controlar una cámara diseñada cuando muchos jugadores todavía estaban intentando averiguar para qué servía aquel extraño stick situado en mitad del mando de Nintendo 64.
Las cinemáticas crecen y los personajes encuentran la voz
Aquí llega uno de los cambios más importantes.
Nintendo confirma personajes con diálogos de voz, más líneas de conversación, cinemáticas ampliadas y música sinfónica orquestal. No parece que la compañía esté reescribiendo la historia ni transformando Ocarina of Time en una reinterpretación radical: lo anunciado conserva el relato clásico y actualiza su presentación.
Eso significa que volveremos a encontrarnos con el Árbol Deku, Zelda, Ganondorf, Navi, Epona, el Templo del Tiempo y toda aquella colección de momentos que dejaron a millones de jugadores mirando una Nintendo 64 con la boca abierta.
Y suponemos que también volveremos al Templo del Agua.
Porque Nintendo puede mejorar los gráficos, añadir voces y dejar que Link salte cuanto quiera, pero algunos traumas generacionales deberían permanecer protegidos como patrimonio cultural.

ZELDA NOTES quiere echarte una mano sin jugar por ti
La aventura también se conectará con ZELDA NOTES, un servicio específico dentro de la aplicación Nintendo Switch para móviles compatibles.
La descripción oficial habla de consultar los logros del día, buscar localizaciones del juego a partir de imágenes y tocar una ocarina desde el teléfono. Nintendo lo presenta como una ayuda adicional para la misión, pero no ha anunciado un sistema llamado “Threads of Time” ni ha prometido un navegador que vaya marcando el siguiente objetivo. Esa supuesta función no aparece en la información oficial y la dejamos, como corresponde, fuera del caldero.
También habrá compatibilidad con los amiibo de la serie Zelda. Nintendo lanzará en 2027 nuevas figuras de Link niño y Zelda niña que desbloquearán máscaras con un estilo gráfico retro.
Sí, 2027: el juego llega antes que esas dos figuras. El plástico va a su ritmo.
Y ahora puedes tocar la ocarina… tarareando
Nintendo se ha reservado una de las ideas más peculiares para aprovechar el hardware de Switch 2.
El remake permitirá usar el micrófono de la consola para tocar la ocarina de Link tarareando o interpretando las melodías con un instrumento real.
Esto significa que en algún momento de noviembre habrá millones de adultos de treinta y tantos o cuarenta años delante de una consola haciendo:
Tuuuu tu tuuuuu…
Mientras su pareja observa desde el sofá preguntándose en qué momento exactamente tomó malas decisiones en la vida.
Magnífico.
Además de ser una curiosidad, encaja sorprendentemente bien con Ocarina of Time. La música nunca fue un simple elemento decorativo: las canciones forman parte de la exploración, permiten viajar, alterar determinadas situaciones y resolver puzles.
Convertir esa mecánica en algo que podamos interpretar físicamente es probablemente uno de esos experimentos que solo Nintendo se atrevería a meter en el remake de uno de sus juegos más importantes.

Nintendo no quiere sustituir Ocarina of Time por otro Zelda
Quizá lo más importante de todo lo presentado sea lo que Nintendo no está haciendo.
No parece que vayamos a encontrarnos con un Hyrule convertido en mundo abierto.
No parece que Link vaya a construir vehículos.
No parece que las mazmorras clásicas vayan a desaparecer.
Y tampoco estamos delante de una reinterpretación como Final Fantasy VII Remake donde de repente alguien decida que viajar en el tiempo y romper el argumento original es una idea estupenda para animar una reunión.
Nintendo mantiene la estructura fundamental de Ocarina of Time mientras actualiza prácticamente todo lo que existe alrededor de ella.
Eso podría ser exactamente lo que necesitaba este remake.
Porque Ocarina of Time no necesita convertirse en Breath of the Wild.
Ya existe Breath of the Wild.
Lo que necesitábamos era poder volver a Ocarina of Time sin pedirle al cerebro que complete mentalmente los polígonos que faltan.
Exclusivo de Nintendo Switch 2
Hay además una decisión importante: el remake será exclusivo de Nintendo Switch 2. Nintendo no ha anunciado versión para la Switch original.
La jugada tiene bastante sentido comercial. Si quieres convencer a alguien de comprar una consola, pocas cartas son mejores que colocar encima de la mesa uno de los Zelda más queridos de la historia.
El lanzamiento se producirá el 5 de noviembre de 2026, justo a tiempo para convertirse en uno de los grandes nombres de Nintendo durante la campaña navideña.
El regreso de un juego prácticamente intocable
Rehacer Ocarina of Time tiene algo de operación a corazón abierto.
Nintendo podría haber escogido juegos mucho más sencillos de recuperar. Pero cuando decides reconstruir uno de los títulos sobre los que se levantó buena parte de tu propia historia, cualquier pequeño cambio va a ser examinado con microscopio.
Los primeros detalles, sin embargo, dejan una sensación bastante positiva.
No parece un remaster rápido.
Tampoco parece una excusa para utilizar el nombre de Ocarina of Time mientras hacen un juego completamente diferente.
Nintendo está intentando conservar aquello que convirtió al original en una leyenda mientras elimina parte del óxido inevitable acumulado durante casi tres décadas.
Y si sale bien, el próximo 5 de noviembre vamos a comprobar algo bastante interesante.
Si Ocarina of Time continúa siendo uno de los mejores videojuegos jamás creados porque realmente era así de bueno…
…o porque llevamos veintiocho años completamente drogados de nostalgia.
Nosotros apostamos por lo primero.
Pero, por si acaso, hemos dejado la ocarina preparada.
Fuentes y créditos
- Ficha oficial de The Legend of Zelda: Ocarina of Time para Nintendo Switch 2.
- Presentación oficial en el Nintendo Direct del 40.º aniversario de Zelda, canal de Nintendo España.
- Imágenes promocionales oficiales de The Legend of Zelda: Ocarina of Time; © Nintendo. Usadas con finalidad editorial informativa.