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Fallout (temporada 1): cómo adaptar un videojuego sin tratar al espectador de imbécil

Geneva Robertson-Dworet y Graham Wagner capturan la ironía corporativa, la violencia y el retrofuturismo de Fallout sin limitarse a copiar la historia de un juego.

Por Serie-adicto14 de junio de 20266 min de lectura
Fallout (temporada 1): cómo adaptar un videojuego sin tratar al espectador de imbécil

Durante décadas, las adaptaciones de videojuegos fueron terreno abonado para el desastre. No porque todo lo que salió de aquella época fuese basura radiactiva, sino porque demasiadas producciones conservaban el nombre, dos disfraces reconocibles y poco más. El resto se quedaba por el camino como un pobre desgraciado que entra al Yermo con una pistola de agua.

Por suerte, el panorama ha cambiado. Arcane, Cyberpunk: Edgerunners y The Last of Us demostraron que se podía respetar un videojuego sin convertir la pantalla en una sucesión de guiños para iniciados. La primera temporada de Fallout, estrenada en Prime Video en 2024, se suma a esa lista por una razón muy sencilla: entiende que adaptar bien no significa calcar.

La serie cuenta una historia original ambientada en 2296, 219 años después de la Gran Guerra y nueve años después de Fallout 4. Los juegos ya han sucedido, el mundo sigue adelante y nadie necesita conocer la diferencia entre un necrófago y un supermutante para entrar en él. Hay recompensa para el fan obsesivo, pero también una puerta de acceso perfectamente señalizada para quien jamás haya tocado un Pip-Boy.

Los responsables correctos del apocalipsis

Conviene repartir los créditos como es debido. Geneva Robertson-Dworet y Graham Wagner son los creadores, guionistas principales y showrunners de la serie. Jonathan Nolan y Lisa Joy participan como productores ejecutivos a través de Kilter Films, y Nolan dirige los tres primeros episodios. Todd Howard, de Bethesda Game Studios, también ejerce de productor ejecutivo.

No es una distinción menor. Robertson-Dworet y Wagner construyen la historia y encuentran ese equilibrio tan difícil entre drama, comedia negra y violencia absurda. Nolan aporta músculo visual y experiencia con la ciencia ficción de gran presupuesto. Bethesda, mientras tanto, ayuda a que la serie amplíe el universo sin comportarse como una partida filmada.

El tono lo es todo

Lo más difícil de adaptar de Fallout no son los refugios, el Pip-Boy o las servoarmaduras. Todo eso se puede fabricar con suficiente dinero y un departamento artístico con ojeras. El verdadero jefe final es el tono.

¿Cómo cuentas una catástrofe nuclear sin perder el humor de propaganda de los años cincuenta? ¿Cómo saltas de una reflexión sobre el capitalismo y el miedo atómico a un gag grotesco sin que parezca que alguien ha cambiado de canal? La serie entiende que en Fallout la tragedia y el chiste no se turnan: conviven en el mismo plano.

Un tiroteo brutal puede sonar al ritmo de una canción alegre de The Ink Spots. Un refugio impecable puede esconder una atrocidad corporativa. Una mascota adorable puede aparecer con una mano humana entre los dientes. Esa fricción entre optimismo prefabricado y podredumbre moral es el auténtico ADN de la saga, y la adaptación lo conserva.

Lucy MacLean sale del Refugio 33 con el optimismo todavía intacto. Imagen: Prime Video / Amazon MGM Studios.
Lucy MacLean sale del Refugio 33 con el optimismo todavía intacto. Imagen: Prime Video / Amazon MGM Studios.

Tres maneras de recorrer el Yermo

La temporada se sostiene sobre tres protagonistas que funcionan como las estadísticas iniciales de una partida: cada uno está peligrosamente descompensado a su manera.

  • Lucy MacLean (Ella Purnell) es una habitante del Refugio 33 educada para creer en la cooperación, los modales y el futuro de la humanidad. Su ingenuidad podría haber resultado cargante, pero Purnell la convierte en determinación. Lucy aprende deprisa sin dejar de ser Lucy, y ahí está buena parte de la gracia.
  • Maximus (Aaron Moten) es un aspirante de la Hermandad del Acero. Quiere ser el caballero de la armadura brillante, aunque no comprende del todo ni la armadura ni la institución a la que sirve. Es inseguro, egoísta y a veces frustrante; precisamente por eso resulta más interesante que un héroe de manual.
  • El Ghoul / Cooper Howard (Walton Goggins) es un cazarrecompensas necrófago con dos siglos de polvo acumulado y una puntería indecente. Goggins se come cada escena, pero el guion no lo reduce a un vaquero molón: su pasado conecta el espectáculo del Yermo con las decisiones que ayudaron a crearlo.

Las tres rutas permiten descubrir el mundo desde perspectivas distintas. Lucy ve el exterior como una pesadilla incomprensible; Maximus lo contempla desde la doctrina de una organización militar; el Ghoul ya conoce todos sus trucos y cobra por adelantado. Cuando sus caminos chocan, la exposición deja paso al conflicto y el universo se explica sin necesidad de una enciclopedia con patas.

Maximus junto a una servoarmadura T-60 de la Hermandad del Acero. Imagen: Prime Video / Amazon MGM Studios.
Maximus junto a una servoarmadura T-60 de la Hermandad del Acero. Imagen: Prime Video / Amazon MGM Studios.

Un Yermo construido para ensuciarse las botas

Visualmente, Fallout evita la sensación de decorado digital que persigue a parte de la ciencia ficción reciente. La producción levantó el Refugio 33 en un gran plató de Nueva York y construyó numerosos elementos físicos, desde pasillos y terminales hasta las enormes servoarmaduras T-60. Los efectos visuales están ahí, por supuesto, pero suelen ampliar algo que ya existe delante de la cámara.

El rodaje de la primera temporada pasó por Nueva York, Nueva Jersey, Utah y Namibia. La costa desértica namibia y las localidades mineras abandonadas de Kolmanskop y Elizabeth Bay aportan ruinas que ningún fondo verde podría imitar sin dejarse media vida en texturas. El resultado tiene polvo, peso y óxido.

También hay una atención enfermiza —en el buen sentido— a los objetos. Las cajas de estimulantes, las botellas de Nuka-Cola, los terminales verdosos y el Pip-Boy no aparecen como trofeos enfocados durante cinco segundos para provocar aplausos. Forman parte del entorno y los personajes los usan con naturalidad. Eso es respeto por el material original, no recitar una lista de referencias.

El Ghoul, interpretado por Walton Goggins, convierte el Yermo en un wéstern radiactivo. Imagen: Prime Video / Amazon MGM Studios.
El Ghoul, interpretado por Walton Goggins, convierte el Yermo en un wéstern radiactivo. Imagen: Prime Video / Amazon MGM Studios.

No todo sale del refugio en perfecto estado

La temporada no es infalible. La trama avanza a veces mediante coincidencias muy convenientes y algunas decisiones de Maximus parecen diseñadas para alargar malentendidos. El tramo final concentra tanta explicación que ciertos descubrimientos apenas tienen tiempo de respirar antes de que llegue el siguiente.

La serie también juega con piezas delicadas del canon, y algunas revelaciones han provocado discusiones comprensibles entre quienes llevan décadas levantando asentamientos y peleándose por cronologías. Sin entrar en destripes, el desenlace prefiere abrir puertas para el futuro antes que cerrar todos los conflictos de estos ocho episodios.

Nada de eso rompe la experiencia, pero sí impide venderla como una adaptación perfecta bajada de los cielos por un Mr. Handy. Es una primera temporada muy buena, ambiciosa y consciente de que todavía tiene terreno por explorar.

Veredicto del refugio

La primera temporada de Fallout funciona porque respeta el universo sin arrodillarse ante él. Conserva su sátira corporativa, su retrofuturismo, su violencia ridícula y su melancolía; después utiliza esas piezas para contar algo nuevo.

Los veteranos reconocerán hasta el sonido de ciertos cacharros. Los recién llegados encontrarán una aventura posapocalíptica con tres protagonistas memorables y un misterio que se sostiene por sí mismo. Y ambos grupos acabarán tarareando canciones alegres mientras alguien pierde una extremidad.

Nota del refugio: 8,5/10. Una adaptación con personalidad propia, magníficamente construida y lo bastante valiente como para no convertir al espectador en un acompañante que solo señala referencias.

Imágenes promocionales oficiales: Prime Video / Amazon MGM Studios.

Escrito por Serie-adicto

Redactor oficial de El Pixel Gamberro. Jugador curtido en mil batallas desde la época de los 8 bits. Odia los parches de día uno, las microtransacciones abusivas y los juegos sin alma. Escribe con la taza de café llena y el mando a mano.

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