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La serie de Fallout en Amazon Prime: Cómo adaptar un videojuego sin tratar al espectador de imbécil

Jonathan Nolan y Lisa Joy consiguieron lo imposible: capturar el tono exacto de ironía corporativa, violencia desmedida y yermo postapocalíptico de Bethesda.

Por Serie-adicto14 de junio de 20263 min de lectura
La serie de Fallout en Amazon Prime: Cómo adaptar un videojuego sin tratar al espectador de imbécil

Durante décadas, las adaptaciones cinematográficas y televisivas de videojuegos han sido un pozo de dolor y vergüenza ajena. Desde aquella infame película de Super Mario de los 90 protagonizada por Bob Hoskins hasta las películas de Resident Evil de Paul W.S. Anderson, el patrón siempre era el mismo: directores que no habían tocado un mando en su vida haciendo lo que les daba la gana con el material original.

Pero los tiempos cambian. Primero tuvimos The Last of Us en HBO y, poco después, Amazon Prime nos calló la boca a todos con Fallout.

La serie no solo es buena para los que se han pasado cientos de horas buscando chatarra en el Yermo; es una jodida maravilla televisiva por derecho propio.

El tono lo es todo

Lo más difícil de adaptar de Fallout no es la estética de los refugios o las servoarmaduras (que son perfectas en la serie), sino el tono. ¿Cómo equilibras una catástrofe nuclear humanitaria con humor satírico de los años 50, anuncios corporativos de Vault-Tec y violencia ultraviolenta donde las cabezas explotan como sandías?

La serie lo clava. Pasa de un drama existencial tenso a un gag visual absurdo con música de jazz clásico de fondo sin despeinarse.

  • Lucy MacLean (Ella Purnell): Representa la ingenuidad absoluta del habitante del refugio que cree en los valores cívicos hasta que ve a un saqueador comerse a su vecino.
  • The Ghoul (Walton Goggins): El puto amo de la serie. Un vaquero mutante y cínico que lleva 200 años sobreviviendo a base de disparar primero y no preguntar después.
  • Maximus (Aaron Moten): Un miembro de la Hermandad del Acero que refleja las contradicciones de una secta militarizada que adora la tecnología antigua.

Un yermo que se siente vivo (y peligroso)

A diferencia de otras series de ciencia ficción que abusan del croma verde y el Unreal Engine virtual (te miro a ti, Marvel), los escenarios de Fallout se sienten reales. Gran parte del rodaje se hizo en localizaciones desérticas reales de Namibia y en zonas industriales abandonadas. Hay polvo, hay óxido, hay suciedad real.

La banda sonora es otro acierto monumental. Usar clásicos de Nat King Cole o The Ink Spots mientras vemos desmembramientos en cámara lenta es el sello de identidad del juego trasladado al audiovisual con maestría.

Veredicto del refugio

La primera temporada de Fallout ha puesto el listón altísimo para el futuro de las adaptaciones. Respeta el lore de la saga hasta límites enfermizos (los estimulantes, el diseño del Pip-Boy, los terminales informáticos), pero tiene el suficiente valor para contar una historia nueva con personajes nuevos que enriquecen el universo.

Si tienes Amazon Prime y aún no la has visto, no sé qué demonios estás haciendo con tu vida. Cierra esta pestaña, hazte un bol de palomitas y prepárate para amar el fin del mundo.

Escrito por Serie-adicto

Redactor oficial de El Pixel Gamberro. Jugador curtido en mil batallas desde la época de los 8 bits. Odia los parches de día uno, las microtransacciones abusivas y los juegos sin alma. Escribe con la taza de café llena y el mando a mano.

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