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Estamos en fase beta: si algo explota, diremos que era un easter egg.

Análisis

Análisis de Castlevania: Belmont’s Curse: los Belmont vuelven a repartir hostias y Konami recuerda cómo se hacen videojuegos

Análisis editorial de Castlevania: Belmont’s Curse: Rose Belmont, látigo arcano, exploración y tarot.

Por Rita Respawn21 de octubre de 202610 min de lectura
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Análisis de Castlevania: Belmont’s Curse: los Belmont vuelven a repartir hostias y Konami recuerda cómo se hacen videojuegos

Castlevania resucita con una nueva protagonista, un látigo que sirve para mucho más que repartir bofetadas y una aventura gótica con sangre en las venas. Evil Empire recoge una herencia de cuatro décadas y devuelve a los Belmont al trabajo. Aunque tampoco conviene emocionarse demasiado: el castillo sigue teniendo goteras.

Castlevania ha vuelto. Y esta vez no es otra recopilación

Durante décadas, la familia Belmont enseñó que los problemas podían solucionarse con determinación, un buen látigo y una saludable falta de respeto hacia las criaturas del infierno. Después llegó una etapa de recopilaciones, reediciones y colaboraciones. Todo muy bonito, pero faltaba algo bastante más sencillo: un puto Castlevania nuevo.

Belmont’s Curse recoge ese encargo con Evil Empire como desarrolladora, Motion Twin como estudio asesor y Konami como editora. Está disponible desde el 15 de octubre de 2026 para PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC, según su web oficial.

La propuesta recupera la acción y exploración en dos dimensiones, con progresión persistente y un mundo que va abriéndose conforme Rose consigue nuevas herramientas. La experiencia de Evil Empire en Dead Cells aporta contexto al movimiento y el combate; aquí la estructura tiene sus propias prioridades.

Eso importa. Castlevania vuelve a un género donde la competencia ha seguido creciendo durante su ausencia. El apellido atrae miradas; justificar el regreso exige algo más que colgar murciélagos del techo.

París, 1499: un pequeño problema con los demonios

La historia transcurre veintitrés años después de Castlevania III: Dracula’s Curse. París arde, las criaturas recorren sus calles y Trevor Belmont llega junto a su hija Rose, que asume el protagonismo de la aventura.

Mientras otras familias transmiten propiedades o recetas de croquetas, los Belmont heredan la responsabilidad de enfrentarse a entidades sobrenaturales con muy malas intenciones. Rose carga además con su propia maldición y con unas expectativas familiares que dan sentido a su recorrido.

El argumento conecta con la mitología de la saga sin exigir un máster en genealogía de cazadores de vampiros. Tiene personajes y momentos atractivos, aunque su desarrollo no siempre aprovecha todas las posibilidades del planteamiento. La historia acompaña a la acción con más solvencia que profundidad.

Nuestra lectura es que Rose funciona mejor cuando su herencia sirve para plantear un conflicto propio. Recuperar apellidos y rostros conocidos puede generar reconocimiento; darle a la protagonista algo que resolver por sí misma es lo que abre una etapa nueva.

El látigo arcano: repartir hostias también puede ser acrobático

Conviene separar dos cosas: el legendario Vampire Killer que porta Trevor y la habilidad de látigo arcano utilizada por Rose para engancharse y desplazarse. Sus funciones son distintas dentro de la aventura.

Rose puede balancearse entre puntos del escenario y aproximarse a enemigos para encadenar acciones. El desplazamiento participa así en el combate y en los retos de plataformas. Esa integración es una de las ideas más atractivas del conjunto: la herramienta que conecta la saga con su pasado también define cómo recorrer sus nuevos espacios.

La agilidad da protagonismo a la verticalidad, a los cambios de posición y a la combinación de habilidades. Rose tiene bastante más trabajo que avanzar y sacudir el brazo como un funcionario sellando formularios.

Ahora bien, la precisión merece discusión. La preparación del movimiento de enganche puede resultar incómoda en desafíos con trampas. Aprender su tiempo de ejecución no siempre equivale a encontrarlo satisfactorio, especialmente cuando el escenario exige reaccionar deprisa.

Rose utiliza el látigo para balancearse entre plataformas en Castlevania: Belmont’s Curse. Captura promocional oficial de Konami. © Konami Digital Entertainment.
Rose utiliza el látigo para balancearse entre plataformas en Castlevania: Belmont’s Curse. Captura promocional oficial de Konami. © Konami Digital Entertainment.

Exploración: un castillo lleno de secretos y pocas ganas de colaborar

El mapa recupera caminos inaccesibles, conexiones que se descubren más adelante y mejoras que cambian las posibilidades de regresar a lugares conocidos. La progresión conserva una satisfacción muy concreta: recordar un obstáculo y reconocer por fin cómo superarlo.

Pero hay un segundo ingrediente especialmente interesante: algunos descubrimientos dependen de interpretar pistas, además de reunir habilidades. La curiosidad tiene un papel propio. Observar, relacionar información y comprender un mecanismo puede importar tanto como ampliar el repertorio de movimientos.

Ahí está uno de los principales argumentos para defender este regreso. Explorar gana fuerza cuando el escenario pide atención y permite deducir algo. Encontrar una respuesta puede dejar más huella que seguir un marcador hasta otra recompensa.

También hay fricciones. Los trayectos repetidos y la pérdida de ritmo entre objetivos restan atractivo al recorrido. El mapa brilla al descubrir conexiones y secretos, pero volver sobre los mismos pasos puede cortar el impulso de la aventura.

Para nuestra valoración, pesa más la combinación de investigación y progreso que esa repetición. Aun así, recorrer una distancia conocida debería seguir teniendo un propósito. Hacer kilómetros porque sí ya viene incluido en bastantes trabajos de mierda.

Los Arcanos: matar monstruos y convertirlos en cartas

Las cartas del tarot conectan las habilidades con el descubrimiento. Los jefes derrotados proporcionan Arcanos que amplían las acciones y los hechizos de Rose; la investigación de esas figuras también se alimenta de pistas encontradas durante la aventura.

Esa búsqueda implica interpretar indicios, hablar con espíritus y relacionar descubrimientos. Es una forma de representar a la protagonista como cazadora: localizar una amenaza tiene su propio proceso antes del enfrentamiento.

El sistema resulta atractivo porque da continuidad a actividades que podrían estar desconectadas. Investigar lleva al encuentro; el encuentro amplía las herramientas; esas herramientas permiten volver a investigar. La baraja ofrece una estructura reconocible sin reducir todo el progreso a una sucesión de llaves.

Entre los adversarios anunciados por Konami figuran La Muerte, Medusa, Carmilla y Juana de Arco. Parece que salvar Francia una vez no basta para librarse de las horas extraordinarias.

Combate y dificultad: hasta el esqueleto de mantenimiento quiere partirte la cara

El equipo incluye siete categorías de armas y reliquias con efectos ofensivos y defensivos. Los Arcanos amplían ese repertorio. La variedad permite combinar herramientas y buscar una forma de afrontar los encuentros que vaya más allá del ataque básico.

El combate y la integración del látigo destacan especialmente, aunque el comienzo resulta exigente. Los patrones, las maniobras defensivas y la selección del equipo tienen peso.

El equilibrio es más discutible. Hay tramos donde una muerte obliga a repetir bastante recorrido y combinaciones posteriores que pueden reducir mucho la presión. El contraste entre la severidad inicial y las posibilidades de ciertos equipos avanzados hace que la curva de dificultad pierda consistencia.

Las opciones para modificar daño, experiencia o determinadas condiciones permiten ajustar la exigencia. Es una buena decisión: conservar el interés de un combate no requiere que todos los jugadores paguen el mismo peaje de repetición.

Enfrentamiento de Rose en un escenario gótico de Castlevania: Belmont’s Curse. Captura promocional oficial de Konami. © Konami Digital Entertainment.
Enfrentamiento de Rose en un escenario gótico de Castlevania: Belmont’s Curse. Captura promocional oficial de Konami. © Konami Digital Entertainment.

Apartado artístico y música: el infierno tiene buen gusto

La arquitectura gótica, la profundidad de los fondos y los contrastes de color construyen una identidad visual reconocible. Los ventanales, las ruinas y la escala de los espacios dan presencia al entorno. Castlevania necesita lugares en los que apetezca perderse aunque sus habitantes quieran arrancarte la cabeza.

El acabado mezcla elementos tridimensionales con una apariencia ilustrada. La presentación gana mucho con esa dirección artística, aunque algunas secuencias narrativas recurren a composiciones estáticas y no mantienen la misma fuerza visual. Los efectos también pueden complicar la lectura del combate cuando se acumulan en pantalla.

La música conserva referencias al legado de la saga, con arreglos de temas como Bloody Tears. El tono puede resultar más contenido y sombrío de lo que esperan quienes prefieren las versiones más enérgicas. Eso no la convierte en un acompañamiento menor: actualizar una identidad musical también admite cambiar su carácter.

El juego dispone de textos en español de España y voces en inglés y japonés. No incluye doblaje español.

Arquitectura y ambientación de Castlevania: Belmont’s Curse. Captura promocional oficial publicada por Konami. © Konami Digital Entertainment.
Arquitectura y ambientación de Castlevania: Belmont’s Curse. Captura promocional oficial publicada por Konami. © Konami Digital Entertainment.

Rendimiento: los problemas que pesan en la experiencia

La ficha oficial de Konami indica 60 fps, con 30 fps para Nintendo Switch. Son especificaciones del producto; no demuestran por sí solas que la estabilidad sea idéntica en todos los equipos y situaciones. La ficha enumera Nintendo Switch, y no permite afirmar que exista una edición nativa de Switch 2 ni garantizar un funcionamiento a 60 fps por retrocompatibilidad.

A fecha de 21 de octubre de 2026, Konami mantiene un aviso de incidencias conocidas. Entre ellas figuran problemas de arranque en Steam y Xbox on PC con V-Sync desactivado y fotogramas ilimitados, y elementos de interfaz que pueden quedar fuera de pantalla en Steam Deck.

La actualización del aviso del 21 de octubre añade un problema de guardado al alternar entre Xbox Series X|S y Xbox on PC. Si la partida no aparece en la plataforma de destino, Konami indica que no se cree una nueva, porque podría sobrescribir la anterior. Recomienda evitar ese cambio de plataforma hasta disponer de la corrección.

Un buen juego no debería exigirte un curso de soporte informático antes de matar al primer vampiro. Estas incidencias pesan en la experiencia y en nuestra recomendación de compra, por mucho que el castillo consiga engancharnos.

Contenido: secretos antes que una cifra inflada de horas

Las rutas opcionales, el equipo y los misterios de las cartas aportan motivos para ampliar el recorrido. La duración depende de la habilidad, la exploración y los ajustes elegidos: investigar cada rincón y superar los retos con distintas configuraciones cambia considerablemente el tiempo dedicado a la aventura.

La propuesta interesa más por lo que ofrece durante ese tiempo que por alcanzar un número redondo. Una aventura gana mucho con descubrimientos que merecen la pena; inflar el contador con recados no mejora automáticamente el castillo.

La edición estándar digital y la Midnight Edition se detallan en la ficha oficial. Esta última añade trajes, una reliquia y una aplicación de música y arte. Conviene revisar los contenidos y requisitos de descarga de la edición concreta antes de comprarla.

El Pixel GamberroVeredicto editorial

Veredicto gamberro

Un gran regreso para Castlevania, apoyado en la exploración, la movilidad y una identidad artística con carácter. Los problemas de equilibrio y las incidencias de lanzamiento pesan, pero Evil Empire ofrece motivos para que la familia Belmont continúe trabajando.

El juego, por partes

Combate y movilidad
89/100
Exploración y diseño de niveles
94/100
Dirección artística y ambientación
94/100
Banda sonora y sonido
92/100
Historia y narrativa
84/100
Contenido y progresión
90/100

Lo que mola

  • Exploración repleta de secretos.
  • Dirección artística e identidad gótica.

Lo que nos jode

  • Equilibrio y recorridos repetidos.
  • Incidencias técnicas de lanzamiento.
Por qué estas notas

Puntuación de El Pixel Gamberro

  • Combate y movilidad: 89/100. El látigo arcano y el repertorio de armas amplían las posibilidades; los tiempos de ejecución y la lectura de algunos encuentros generan fricciones.
  • Exploración y diseño de niveles: 94/100. Destacan los secretos y la relación entre investigación, habilidades y mapa, con reservas sobre ciertos trayectos repetidos.
  • Dirección artística y ambientación: 94/100. Una identidad gótica poderosa, aunque la presentación narrativa no mantiene siempre la misma riqueza.
  • Banda sonora y sonido: 92/100. Personalidad y conexión con la tradición musical de la saga, con arreglos que pueden dividir a los veteranos.
  • Historia y narrativa: 84/100. Rose abre una etapa atractiva, con un argumento que podría profundizar más en sus personajes.
  • Contenido y progresión: 90/100. Armas, reliquias, Arcanos y secretos ofrecen variedad; su equilibrio tiene margen de mejora.

Nota global: 88/100

Un gran regreso para Castlevania, apoyado en la exploración, la movilidad y una identidad artística con carácter. Los problemas de equilibrio y las incidencias de lanzamiento pesan, pero Evil Empire ofrece motivos para que la familia Belmont continúe trabajando.

El apellido sigue teniendo mucho que decir. Ahora toca conservar lo que funciona y reparar lo que falla. Porque los demonios pueden esperar unos segundos; una partida sobrescrita cuesta bastante más de perdonar.

Créditos de las imágenes

Portada y tres capturas interiores: material promocional publicado en la web oficial de Castlevania: Belmont’s Curse. © Konami Digital Entertainment. No son capturas realizadas por la redacción.

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