La humanidad lleva siglos buscando formas cada vez más sofisticadas de matarse. Era cuestión de tiempo que alguien mirase el ADN y pensara: «Aquí caben unas mejoras». Porque, al parecer, inventar armas nuevas ya nos sabía a poco: ahora también queremos fabricar al tipo que las lleva.
Man-kind, de Taiyo Fujii, acaba de llegar al catálogo español de Minotauro. Su punto de partida mezcla investigación periodística, guerra e ingeniería genética. Una combinación con potencial para ponerte de mala leche mientras pasas páginas, que también es una forma bastante digna de pasar una tarde.
Publicada el 14 de octubre de 2026, con traducción de Daniel Aguilar, es una de las novedades de ciencia ficción que nos han llamado la atención este mes. Aquí te contamos su propuesta sin destripar la historia.
Año 2045: el futuro también tiene contratos de mierda
La premisa nos sitúa en un mundo donde las operaciones bélicas dependen de unidades de élite con tecnología avanzada. En ese escenario aparece Sakoda, un periodista japonés cuya investigación se cruza con un programa secreto destinado a producir supersoldados mediante ingeniería genética. Ese es el arranque que presenta la sinopsis oficial de Minotauro.
Hasta aquí podría parecer el anuncio de la próxima maravilla militar: más fuerza, más eficacia, menos preguntas incómodas. El problema empieza precisamente cuando alguien decide hacer esas preguntas.
Y ahí está el gancho. Un laboratorio puede presumir de lo mucho que ha mejorado un cuerpo. Un periodista debería querer saber quién ha pagado la factura, quién ha puesto el cuerpo y qué le ocurre si decide marcharse.
Son preguntas bastante menos vistosas que una demostración de armamento. También bastante más interesantes.
El supersoldado y la letra pequeña
La idea de mejorar al ser humano suele venir envuelta en promesas estupendas. Curar enfermedades. Evitar sufrimiento. Ampliar posibilidades. Todo precioso hasta que alguien entra en la sala con un presupuesto militar y una sonrisa de vendedor de alarmas.
La premisa de Man-kind invita a mirar ese cambio de manos: qué sucede cuando una tecnología capaz de transformar vidas sirve para convertirlas en herramientas de combate.
De ahí salen dilemas que nos interesan incluso antes de abrir el libro. ¿Puede haber consentimiento si quien toma la decisión controla también tu sueldo, tu tratamiento o tu libertad? ¿Sigue perteneciendo un cuerpo a su dueño cuando otra persona considera que ha invertido demasiado dinero en él?
No hace falta adivinar cómo responderá Fujii para reconocer la mala leche que hay en esas preguntas. Basta con imaginar una reunión donde alguien diga «optimización del personal» y se esté refiriendo literalmente a modificar seres humanos.
Recursos Humanos acaba de encontrar una forma todavía más turbia de justificar su nombre.

Que el protagonista lleve una libreta tiene su gracia
Otro motivo para fijarnos en esta novedad es la elección del periodista como eje de la investigación. Nos interesa la posibilidad de acercarnos al conflicto siguiendo pistas y buscando explicaciones, con todas las incomodidades que eso provoca a quienes prefieren que nadie mire demasiado.
En una historia sobre fabricar soldados mejores, colocar en el centro a alguien que intenta entender lo ocurrido abre una puerta atractiva: investigar el sistema que permite fabricarlos.
El atractivo está en esa promesa de descubrimiento. Saber que existe una tecnología terrible es una cosa. Averiguar cómo se utiliza, quién la protege y qué hay detrás puede dar para una buena pesadilla.
Y pocas cosas despiertan tanta curiosidad como una institución muy seria insistiendo en que aquí no ha pasado absolutamente nada. Sobre todo cuando lo dice con demasiada rapidez.
¿A quién puede interesarle Man-kind?
Por su planteamiento, la pondríamos en el radar de quienes buscan ciencia ficción con conspiraciones, conflictos políticos y preguntas sobre los límites de la tecnología. También de quienes disfrutan con el punto de partida de un thriller de investigación y quieren llevarlo unas décadas hacia delante.
La presencia de supersoldados puede atraer a los aficionados a la ciencia ficción militar, aunque conviene entrar sabiendo que la presentación editorial destaca también la investigación de Sakoda. Esa mezcla es precisamente lo que nos ha hecho detenernos en ella.
Si lo que te apetece este otoño es una novedad que te deje rumiando quién manda sobre nuestros cuerpos cuando la tecnología permite modificarlos, aquí tienes una candidata.
La ficha para llevar a la librería
- Título: Man-kind.
- Autor: Taiyo Fujii.
- Editorial: Minotauro.
- Traducción: Daniel Aguilar.
- Publicación en España: 14 de octubre de 2026.
- Edición en papel: rústica con solapas, 416 páginas.
- ISBN: 978-84-450-2204-7.
Los datos de la edición corresponden a la ficha de Minotauro en PlanetadeLibros, que incluye las opciones en papel y digital.
Nuestra apuesta para la sección de Libros es esta: una novedad que convierte la promesa de mejorar al ser humano en una pregunta bastante incómoda sobre para quién se supone que lo estamos mejorando.
Porque fabricar al soldado perfecto puede sonar a progreso. Hasta que te toca descubrir quién tiene el mando a distancia.
Imágenes oficiales de la cubierta y la contracubierta de la edición española: Minotauro / Grupo Planeta, procedentes de la ficha editorial de Man-kind, reproducidas para ilustrar esta presentación de la obra.

